Me desplomé sobre tus hombros
sobre tu cara
sobre tus cuerdas vocales
sobre toda la fuerza que te cubría
se te salieron los ojos
se te apretó la garganta
y esta vez mis dedos no tuvieron la culpa.
La culpa fue de mis respiros
y de la debilidad que florecía con cada uno de ellos
La culpa fue de estas manos
que aprendieron a escribir
y no a pelear
Y te advertí tantas veces
que te hicieras un lado
y que no ibas a poder
con tanta flaqueza emocional.
Aplasté todo lo que eras
aplasté todo lo que pudimos ser
y ahora no puedes moverte
pues la pena te amarró al suelo
a la tierra
al cemento al que pertenecemos
miércoles 25 de mayo de 2011
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